Entra el sol por los barrotes de mi celda. Estoy en el módulo tres de la quinta galería de Carabanchel. Aquí paso largas horas entre cuatro paredes. Hay un patio, sala de televisión y juegos, y un economato. Me tratan bien. Saben como las gasto y estoy aquí por una encerrona que me metieron dos pijas pavas de Madrid. Soy inocente. Como el resto de mis compañeros de galería. Me tienen respeto. Saben que no soy quien dicen ser que soy. Lo demuestro mostrando fotos de mis amigas. Si fuera culpable mi madre no me visitaría. Como mujer hubiese renegado de su hijo. Eso les convence. Yo soy así. Os dije que era el puto amo de la noche madrileña. Os dije en mi primer capítulo que me querían liar, que me querían meter aquello de la playa de Gandia, a mí por el solo hecho de pasar las vacaciones allí, a mí que ninguna chavalita por muy pija que sea se me resiste a la fuerza.
Mi madre está en Madrid. En su amplia y acristalada oficina. Mi hermano Luís está estudiando en Estados Unidos. Somos casi como dos gotas de agua. Luís sabe cómo soy y cómo me gusta divertirme. Mi madre está nerviosa por todo. Pero es mi madre. Me defiende siempre. Sabe que en el fondo… no soy mala persona. Mi madre está tan asustada por los comentarios que circulan por aquí Madrid que llama a EEUU a mi hermano. El Grupo Sexto de Homicidios, esos desgraciados que se han convertido en mi sombra, pillan la conversación y la graban, solo buscan implicarme. Menudos cabrones…
Madre:
Bueno, yo te he mandado una carta
Luís:
Ah, Ah.
Madre: Y
lo que te explico ahí… también va para ti ¿me entiendes?
Luís:
Ah, Ah
Madre:
Te digo para que pienses… las cosas, porque vamos, que recapacites
y todo, mientras estás allí, así que te he escrito un pliego.
Luís:
Hum.
Madre:
Así que…
Luís:
¿Cómo va todo por ahí?
Madre:
Bien, tu padre también bien, estuve ayer a verle, está fuera y
bueno, que te mandaba todos los lunes lo del Barcelona
Luís: Sí, me manda lo de la liga. Hoy he venido y no hay ninguna carta, me ha llegado la de mi hermano nada más.
Luís: Sí, me manda lo de la liga. Hoy he venido y no hay ninguna carta, me ha llegado la de mi hermano nada más.
Madre:
Bueno, la otra la mandaría… si él dice que todos los lunes manda
lo del Barcelona o lo que sea, de baloncesto de fútbol, o de…
Luís:
Sí, le dije que me lo mandara de vez en cuando ¿y el primo? ¿Al
final se ha ido a Salamanca?
Madre:
Pues la verdad es que no he hablado de nada… Y oye, es que no me
atrevo, hum… no sé, te lo preguntaría por carta. Del tema de
aquello de Gandia… vosotros conocías a las chicas.
Luís: A
aquello que pasó.
Madre:
Sí.
Luís:
Yo sí, y mi hermano también.
Madre:
Madre mía.
Luís:
¿Por? ¿También lo están metiendo?
Madre:
Me parece que sí.
Luís:
Ah, Ah.
Madre:
¿Entiendes?
Luís:
Ah, Ah
Madre:
Lo que pasa es que no me…
Luís:
Eso mándalo por fax, lo que sea
Madre:
¿Eh?
Luís:
Que lo que sea, por ejemplo eso, que me lo puedes mandar o por fax o
en una carta.
Madre:
De todas formas sí, en una carta, a ver si me escribes tu lo que
sepas o lo que no ¿entiendes?
Luís:
Ah, Ah.
Madre: Y
relaciones y todo, lo que conozcáis o lo que tu sepas.
Luís:
Ah, Ah, vale.
Madre:
¿Entiendes?
Luís:
Ah, Ah, pero por qué sabes que a lo mejor lo estaban metiendo.
Madre:
Pues por… una llamada que he tenido… a Ignacio. ¿Ignacio qué
puede tener que ver aquí?
Luís:
¿Ignacio?
Madre:
Sí.
Luís:
Pues… Ignacio nada, pero te ha llamado un amigo de Ignacio
o…
Madre: Pues no. Bueno, pero es que no quiero hablar ¿sabes? Me da miedo.
Madre: Pues no. Bueno, pero es que no quiero hablar ¿sabes? Me da miedo.
Luís:
Eso mándalo por fax, mándamelo por fax, así me dices lo de Ignacio
o lo que sea.
Madre:
Bueno, luego cuando recibas eso me escribes.
Luís: Ah, ah
Luís: Ah, ah
Madre:
Cuando recibas lo que…
Luís:
Ya que lo único… espero a que llegue tu carta y te mando lo que
sepa de eso, y luego mándame eso por fax y te lo mando todo en la
misma carta ¿o no?
Madre:
Vale.
Y mi
madre y mi hermano Luís continuaron hablando de diversas cosas pero
que nada tienen que ver con la investigación. Los sabuesos de
Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía en Madrid, los cabrones de
mi sombra y los polis de la Judicial de Gandia no paraban de pisarme
lo talones. Sabían que mi hermano y mi querida madre se iban a poner
en contacto por carta dado que dudaban de las conversaciones
telefónicas. Y así lo hicieron, ambos se escribieron mutuamente. Y
solicitaron al juez que autorizara la orden al Jefe Provincial de
Correos para intervenir la correspondencia y entregarla en el
juzgado. Serán hijos de puta…todo vale para implicarme.
Yo estoy preso por la violación de María y la agresión sexual a Luisa. Aquí, entre barrotes y ruidos de puertas metálicas, paso las horas. Me entero de lo que se está tramando fuera, de lo que van largando los colegas por la noche de Madrid y pido permiso en la cárcel para poder llamar a mi madre. Es mi derecho, lo saben. Y me lo conceden. La llamo a casa y está. Se pone y charlamos…
Roberto: Oye, que sobre lo que me decías ayer, tu despreocúpate de eso.
Madre:
Yo es que me cago por todo, hijo.
Roberto:
Ya lo sé que te cagas por todo, mamá, ya sé que te cagas por todo,
por todo, por todito; no hace falta que me lo digas, que ya lo se yo.
Madre:
Entonces… claro, en cuanto me dicen una pregunta que asocio con
algo…
Roberto:
Si, ya lo sé; lo asocias con lo que pasó…
Madre:
Sí.
Roberto:
Entonces no te preocupes; a mí no me tienen nada que decir. Si aquel
caso quedó cerrado hace mucho tiempo, eh?
Madre:
Un momento; sí, pero lo están mirando.
Roberto:
No, no, no; hacia mí no me pueden mirar nada.
Madre:
Bueno, a mí el que lo miren, hijo mío, no me preocupa, ¿me
entiendes? Lo que no quiero es que estés tú por el medio,
¿entiendes?
Roberto:
Tú no te preocupes, ¿vale?
Madre:
eh?
Roberto:
Tú de eso no te preocupes; de ese caso no te preocupes, eh?
Madre:
Es que han hecho preguntas.
Roberto:
No; solamente me preguntó que donde veraneaba; como en la
declaración…
Madre:
Pero han preguntado, Roberto, por ahí…
Roberto:
El psiquiatra.
Madre:
No. Me han llamado hace poco para saber dónde habías estado en el
verano del 90.
Roberto:
¿Que te han llamado?
Madre:
Sí.
Roberto:
¿Quién?
Madre:
Ignacio
Roberto:
¿Ignacio García?
Madre:
Sí.
Roberto:
Y eso ¿por qué?
Madre:
¿Eh?
Roberto:
Bah! Tú déjate de eso.
Madre:
Sí; que lo habían llamado a él.
Roberto:
¿Dónde había estado él?
Madre:
Sí, que su había estado él pero contigo.
Roberto:
¿En el verano del 90?
Madre:
Sí.
Roberto:
¿Conmigo Ignacio?
Madre:
Sí.
Roberto:
Ignacio no pudo estar conmigo en el verano del 90.
Madre: Sí, ya lo sé, pero bueno… el hecho de que pregunten, Roberto, no te lo quise decir porque no quería preocuparte. Claro, como ayer me has hecho esa pregunta, o sea…
Madre: Sí, ya lo sé, pero bueno… el hecho de que pregunten, Roberto, no te lo quise decir porque no quería preocuparte. Claro, como ayer me has hecho esa pregunta, o sea…
Roberto:
Tu de eso déjate de ese tema ¿vale? Ese tema… además hay una
declaración en la que los del pub PK2 y una familia, una gente de
Madrid, dice que estuve con ellos toda la noche en el… Bacarrá.
Madre:
¿Cómo, qué dices?
Roberto:
Sí, que el dueño del PK2 dice que estuve toda la noche con él en
el Boca Loca, digo en el Bacarrá, y una pareja de madrileños
también dice que estuve con ellos en…
Madre:
Pero cómo que dicen… ¿cómo tiene que ver contigo?
Roberto:
Joder, cuando ocurrió aquello, que ocurrió en Gandia.
Madre:
Sí,… no me hables.
Roberto:
¿Eh? pues me lo dijeron. Me dijeron que había ido la policía
preguntando por mí y por… porque yo conocía a la persona, ¿sabes?
Madre:
Sí.
Roberto:
Entonces dijeron eso, y dijeron vale; y ahí se quedó todo.
¿Entiendes? Y luego no han vuelto a preguntar por mí ni nada, ya no
ha vuelto a saberse nada. Entonces a Ignacio no entiendo cómo lo han
llamado para preguntarle eso.
Madre:
Pues porque alguien debe conocerte aquí en Madrid que tenga relación
con él. Pero estuviste allí.
Roberto:
¿dónde?
Madre:
Allí.
Roberto:
¿En dónde?
Madre:
Bueno…
Roberto:
En el 90 estuve contigo.
Madre:
Sí, ya lo sé.
Roberto:
Pues ya está.
Madre:
Bueno… pues te digo que yo no sé, hijo mío.
Roberto:
Tú déjate de ese tema, ¿vale?
Madre:
Bueno,… pues te digo para que… si hablan fechas o cosas…
Roberto:
Sí, del 1 al 15
Madre:
Pues más o menos… pero dices, pues no me acuerdo cuantos días.
Normalmente siempre íbamos del 1 al 15.
Roberto:
Yo le dije semanas santas y puentes de mayo; es lo que dije.
Madre: O sea, que ya habían preguntado por ese tema por ti.
Roberto: Claro. Lo han preguntado por la declaración de la chica; dice que me ve en Benidorm, que me vio ese verano en Benidorm, ¿entiendes?
Madre: Bueno, pero te digo que el hecho de que me pregunten… no me cabe, ¿me entiendes? Y claro, pues ya es que me cago.
Madre: O sea, que ya habían preguntado por ese tema por ti.
Roberto: Claro. Lo han preguntado por la declaración de la chica; dice que me ve en Benidorm, que me vio ese verano en Benidorm, ¿entiendes?
Madre: Bueno, pero te digo que el hecho de que me pregunten… no me cabe, ¿me entiendes? Y claro, pues ya es que me cago.
Roberto:
Tu deja eso ¿vale?
Madre:
Bueno
Roberto:
Dile a Ignacio que diga la verdad. Ignacio no tiene por qué mentir.
Ignacio no estuvo en el verano del 90 conmigo.
Madre:
Sí, ya lo sé.
Roberto:
Estuvimos tu y yo del 1 al 15, y se acabó.
Madre:
Bueno, si ya lo sé, pero como le preguntaron…
Roberto:
Y el día 15, además el día 15, si te acuerdas, nos fuimos a firmar
a Madrid. El 14 nos fuimos a firmar.
Madre:
Eso fue más tarde.
Roberto:
No, no, no: en agosto fuimos a firmar al Juzgado porque estábamos
cagados.
Madre: No, fuimos… bueno, pero… porque…
Madre: No, fuimos… bueno, pero… porque…
Roberto:
Sí, nos fuimos hasta Madrid.
Madre:
Pero que no tenía nada que ver con esto.
Roberto:
Pero, bueno… que firmamos en el 15.
Madre:
Pero es que no es del 15, te estoy hablando que eso fue después.
Roberto:
Bueno, pero ya se sabe que yo estoy el 15 en Madrid, y que vuelvo
otra vez, o sea que tu de ese tema despreocúpate.
Madre:
Ya, ya, el caso es que están preguntando ¿eh?
Como veis, mi madre está preocupada. No para de llamar a unos y a otros para saber qué está tramando la Brigada Central. No se fía de nadie ni de nada. Ya sabe lo que es tenerme a mi preso, ya sabe lo que es visitar a un hijo en la cárcel por culpa de unas niñatas de 14 y 16 años que año y medio después se inventan lo que se inventan y como saben que tengo un corte en la mano y donde vivo me condenan por violarlas. Puto sistema corrupto…
Y mi madre erre que erre, vuelve a llamar a Estados Unidos para hablar con mi hermano mientras yo me pudro y paso mis años de inocente entre estas paredes…
Madre: Oye, ¿qué sabe Juan de las cosas de tu hermano?
Luís:
Sabe… sabes aquella… sabe de una cosa nada más.
Madre:
¿Qué?
Luís:
No sé si sabe lo primero ¿sabes?
Madre:
Si.
Luís:
Lo primero no sé si se lo contaron mi hermano o no, pero sabe…
uno… lo que pasó, eso que te lo dije también, que se la llevó mi
hermano en el vespino a una, que al final no la hizo nada, o sea, lo
intentó pero no la hizo nada.
Madre:
Si
Luís:
Te lo conté cuando estuve en Madrid, ¿te acuerdas?
Madre:
Sí, que me dijiste, bueno, que lo intentó, pero que luego no hizo
nada, ¿no?
Luís:
Sí, bueno, lo intentó, le empezó a dar un beso y no quería, y al
final, nada, la llevó a casa. Pero no pasó nada ¿sabes? Y eso lo
sabe, porque Juan la conoce mucho a esa chica, uy le dijo que le iba
a denunciar y todo eso ¿sabes? La chica esa…
Madre:
Madre…
Luís:
Esta se llama… tu vete apuntando los nombres por si le salen…
Madre: Y
ésta, ¿no sería del colegio?
Luís:
Esa… no… esa era amiga de Chus. Del vecino, o sea que Chus lo
tiene que saber también.
Madre:
Buff, bueno, pero…
Y así,
mi madre volvió a conocer un nuevo episodio mío mientras yo estaba
en Carabanchel. Pero mi hermano Luís ya se encargó de decir que no
había pasado a mayores. La muy guarra… Y así poco a poco supongo
que os habréis hecho una idea de cómo soy y a qué me dedico cuando
salgo. Os parecerá un perfil de psicópata sexual. Puede ser. Yo lo
llamo divertirme y joderles la vida a los demás. Y me ha ido bien en
la vida, si no llega a ser por las dos pavas pijas que me rajaron y
se chivaron al año y medio, tal vez nunca me hubiesen relacionado
con el nombre de Gandia. Ni en las Semana Santas que he pasado ni
puentes de mayo ni vacaciones de verano. He sido y sigo siendo el
puto amo de Madrid, el cachas al que todas se le acercan, al que
todas confían que les lleva a casa o les acerque a algún sitio. Por
eso nadie duda de mí. Por eso las atemorizo de tal forma que se
quedan bloqueadas y prefieren ni denunciar ni contar nada,
simplemente se alejan de mí. No lo entiendo. Han sido mías. Y
encima se van… serán putas las mujeres… bueno, no todas claro
está, mi madre no lo es.
Y los cabrones de Homicidios, me siguen pinchando el teléfono a mi madre y al dueño del pub…
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